India Catalina, la Pocahontas colombiana
domingo, 07 de septiembre de 2008

Aparte de la famosa Ciudad Amurallada, la ciudad de Cartagena de Indias cuenta con otro símbolo. Se trata de la estatua de una bella mujer que se ha convertido en la imagen del Festival Internacional de Cine y Televisión que se desarrolla cada año en esta ciudad del Caribe colombiano.

La estatua de la India Catalina

La triste, pero fascinante historia de este personaje histórico de Colombia, la India Catalina, se asemeja en algunas partes a la historia de La Malinche de México y de Pocahontas de Estados Unidos.

No se conoce el verdadero nombre de esta mujer ni el momento en el que empezó a llamarse Catalina. Los cronistas de la época cuentan que Catalina fue la hija preferida del cacique Galeras, gobernante de una sociedad indígena dedicada a la extracción de sal marina. En el 1509, a sus 14 años, la niña fue raptada por el conquistador español Diego de Nicuesa del pueblo Zamba (actual departamento de Bolívar, Colombia). De allá, los españoles la llevaron a Santo Domingo, donde le impusieron la religión católica y sus costumbres. “A partir de ese momento vestiría para siempre de traje español”.

Catalina regresó a sus tierras en el 1533 (más de 20 años después de su rapto), junto con el conquistador Pedro de Heredia, como su intérprete, pero ya no era la misma persona. Allí, estableció el contacto con los indígenas, logró la pacificación de varias tribus, enseñó a los españoles la ubicación de los tesoros de oro y ayudó en la colonización de Cartagena. Desde entonces, la India Catalina es conocida como “pacificadora” de las tribus indígenas, término con el que no están de acuerdo muchos historiadores que consideran que al final de la campaña, donde Catalina sirvió de pacificadora, los indios Calamarí que habitaban la zona donde hoy en día se encuentra Cartagena, terminaron aniquilados por completo.

Años más tarde, Catalina se casó con Alonso Montañés (conocido también en varios documentos como Alonso Montes), sobrino de Pedro de Heredia. Con él se fue a vivir a Sevilla y nunca más se volvió a saber de ella.

Un mito cuenta que murió en aquella ciudad viuda, centenaria y rodeada de hijos y nietos, pero la verdad es que jamás se supo en dónde está enterrada.

Hoy en día, la India Catalina adorna a Cartagena, gracias a una estatua ubicada en pleno centro de la ciudad, en la Avenida Pedro de Heredia. El monumento fue creado por Eladio Gil Zambrana a base de una estatuilla de Héctor “Tito” Lombana.
La figura esbelta de la India Catalina no convence a muchos que consideran que Catalina era una indígena y no mujer de cuerpo perfecto que subestima la figura de la mujer original de las Américas. “Era una mujer bajita, gordita, de pómulos salientes, nada parecida a la India Catalina magnificada y embellecida por el artista Eladio Gil.

La estatua de la India Catalina en el Festival Internacional de Cine y Televisión en Cartagena

Por otro lado, siempre se la presenta como una mujer dócil y pacífica y los historiadores subrayan que la raza indígena nunca fue sumisa.

Como vemos, la India Catalina es un personaje histórico de Colombia muy controvertido: odiada por muchos y justificada por su conducta por otros, como lo hace, por ejemplo, Urbina Joiro, historiadora que se sumergió en los archivos de Colombia y España relacionados con la protagonista de este texto y encontró un documento en el que la India Catalina declara en contra de Pedro de Heredia en el primer juicio de residencia en 1536. Este dato podría explicar por qué se la considera como la heroína de Cartagena.