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Ewa Kulak
Fútbol: el deporte favorito de los colombianos
domingo, 17 de febrero de 2008

Esta tarde, Mario me propuso un plan diferente. Esta vez, no íbamos a ir ni al cine ni al parque. Tampoco a comer helado. La idea fue la siguiente: vamos al estadio a ver un partido de fútbol.

Fue una idea maravillosa que rápido me gustaría repetir. Hace rato, el corazón no me latía tan rápido, las emociones no crecían con tanta velocidad y no me salía la piel de gallina.

A mí el fútbol me gusta y más, aquí, en Colombia, donde es considerado el deporte nacional. Que el fútbol despierta pasiones, está claro. Que a los colombianos les encanta, es obvio. Pero sentir en su propia piel este grito histérico de los hinchas, sentir que la tribuna se está moviendo de tantos saltos de alegría, hacer parte de esta locura colectiva, de este grito de más de 30 mil personas a la vez, es algo indescriptible.

Así fue el partido, un partido que despertó muchas pasiones. Este sábado jugó América de Cali, el equipo favorito de mi esposo y, por extensión, el mío, y Santa Fe, uno de los equipos capitalinos que no es que sea lo mejor, pero la verdad es que tiene una fiel barra de hinchas que independientemente de los éxitos o fracasos de su equipo lo apoyan, quieren y no dejan decir una sola mala palabra contra él.

Llegamos al Campín (el estadio bogotano) a eso de las 6 p.m., vestidos de chaquetas rojas, sin correas (por razones de seguridad no se deja entrar al estadio con cinturones), en zapatos cómodos, llenos de emoción.

A las 6:20 de la tarde, empezó el partido. El cielo empezaba a oscurecerse, pasando de un azul clarito a un negro brillante. El estadio se llenó de luces y parecía una gran fiesta. Se escuchaban tambores, música, cantos. Fue algo increíble, ver todas las tribunas rojas, ya que los uniformes de ambos equipos son rojos, con la diferencia de que Santa Fe tiene un elemento blanco.

América de Cali

Nos ubicamos en el sector americano, en el oriente del estadio, entre banderas, sombrillas, serpentinas, etc. Y allí empezó la rumba:

¡Dale, dale, dale Rojo!

¡Celebra con la barra del diablo!

¡Hoy tenemos que ganar!

Y como si fuera la corrida de toros, apenas un futbolista empezó a pasar el balón, sin dejar que el del otro equipo lo cogiera, el estadio gritó:

¡Ole, ole!

El partido siguió y yo disfrutaba del ambiente. Pero ¿un partido sin goles? Apenas me puse a pensar en esto, mirando la pantalla, entró el primer gol. Santa Fe 1, América 0. El primer gol y yo no lo vi y en el estadio, no hay repetición, como en la casa, cuando uno precisamente cuando entra el gol, está en el baño o en la cocina, sirviéndose el jugo. A partir de este momento, estuve mucho más concentrada. Y valió la pena, porque unos minutos después, entró otro gol, esta vez de América. El estadio se puso de pie, los hinchas gritaban, los papelitos volaban, las sombrillas bailaban. Una alegría total.

En el segundo tiempo, unos minuticos antes de terminar el partido, Santa Fe metió otro gol y así quedó el partido: Santa Fe 2 : América 1.

En esta ocasión, no ganamos, pero la experiencia de vivir un partido en el estadio, en tiempo real y entre la alegría de los más de 30 mil colombianos ha sido toda una aventura que quiero repetir muy pronto.