¿Para qué sirve un pito vehicular en Colombia?
domingo, 28 de octubre de 2007

Bogotá es la quinta ciudad latinoamericana más contaminada y una de las más bullosas de todo el continente que se ahoga en el estruendoso ruido durante el día y, en especial, durante la noche. De acuerdo con los datos aportados por el Ministerio del Medio Ambiente, para un funcionamiento normal, los niveles de ruido no deberían superar los 65 dB durante el día y los 45 dB durante la noche, en una zona residencial.

En Bogotá, el nivel de ruido durante el día no baja de 85 dB, lo que, según los expertos, lleva no solamente a los problemas auditivos, sino también aumenta el estrés, provoca dolores de cabeza e influye en los comportamientos agresivos.

Ruido en BogotáEl ruido en Bogotá está relacionado principalmente con el aeropuerto, una enorme población de 8 millones de personas, el paro, el alcohol, los clubes nocturnos, los bares y las discotecas, la música a todo volumen, los ascensores, las sirenas y los gritos. Pero el principal causante de este inaguantable ruido son los vehículos y, sobre todo, los pitos que los conductores colombianos utilizan no necesariamente para lo que fueron creados.

Para disminuir el sonido de los pitos y el ruido en las calles bogotanas, el Ministerio de Medio Ambiente ha puesto en marcha una campaña que tiene como objetivo concienciar a los conductores que al pitar, aumentan el ruido enfermizo de la capital colombiana que se está volviendo inaguantable. La campaña se denominó Shhhh, Bogotá sin ruido.

Pero volviendo a los pitos. De acuerdo con la definición de la Real Academia Española de la Lengua, un pito (o una bocina) es un instrumento que se hace sonar mecánicamente en los automóviles. ¿Para qué? Para advertir a los demás usuarios de las carreteras acerca de alguna situación peligrosa.

En Colombia, el pito sirve también para otras cosas, no relacionadas con advertencias en el tráfico. El pito puede ser usado para:

  • conquistar a una mujer atractiva que va por la calle

  • dar a conocer que nos estamos acercando a la casa

  • mostrar el optimismo por el mero hecho de manejar un carro

  • subrayar que estamos muy contentos, porque nuestro equipo de fútbol ganó el partido

  • demostrar nuestra irritación y mal genio, cuando la luz del semáforo cambia para el verde y los vehículos que se encuentran delante de nosotros, aún no se han movido

  • asustar a los peatones que corren como animalitos por la cebra para no terminar atropellados

  • llamar la atención

  • simplemente hacer ruido...

No hace mucho, estaba yendo en un taxi a la Feria Internacional de los Derechos Humanos en Corferias, en Bogotá. A pesar de la campaña mencionada, el taxista que me transportaba, en solo 10 minutos del trayecto pitó 32 veces (desde que empecé a contar, porque no lo hice desde el primer pito, sino más tarde, estresada por el ruido). Después de este viaje, tengo mis serias dudas si está campaña esté dando resultados esperados y si algún día logremos que el nivel de ruido en Bogotá baje. Me da la impresión de que primero tendríamos que empezar a trabajar con la mentalidad de la gente que conduce o quitar definitivamente los pitos de los carros colombianos.