Matrimonio de gatos
sábado, 24 de marzo de 2007

Quisimos algo diferente, porque nosotros mismos no somos una pareja muy común. No quisimos una boda tradicional, no quisimos perder el tiempo para buscar el restaurante ni reservarlo unos meses o años antes, como suele suceder en Polonia. No quisimos ponernos vestidos clásicos de los salones de ropa para novios que cuestan muchísimo dinero. No quisimos la comida típica ni una fiesta polaca que durara un día y una noche.

No quisimos planear la boda con mucha anticipación, como se suele hacer. Diseñamos una ceremonia corta, simbólica y muy bonita al estilo occidental.

Cuando por fin todos nuestros documentos colombianos y polacos hayan sido aceptados, los preparativos de la boda se demoraron alrededor de unas dos semanas. La mayoría de las cosas las coordinamos telefónicamente desde Bogotá. Por otro lado, nos ayudó muchísimo la hermana de Mario, Vera, que tenía todo bajo control.











Junto con Mario decidimos hacer algo diferente, muy original y muy nuestro que seguramente vamos a recordar durante toda la vida y nuestros invitados también diferenciarán en sus memorias esta boda de todas las demás en las que participaron.

Nos enfocamos en los siguientes aspectos:




Un lugar muy especial y único
,

que no fuera ni la oficina del notario donde se suelen realizar los matrimonios civiles en Colombia, ni un restaurante y tampoco un apartamento. Un lugar que en la actualidad no ha sido el testigo de un evento parecido y que está considerado el patrimonio cultural no solamente de Colombia sino de toda América del Sur, es la hacienda El Paraíso en el departamento del Valle del Cauca.

La hacienda El Paraíso es un lugar auténtico donde se desarrolló la historia del amor más grande y romántico de toda Latinoamérica descrito en la novela de Jorge Isaaks María. Gracias a esta novela, la hacienda se convirtió en el símbolo del romanticismo suramericano y fue adaptada para un museo.

La historia de este lugar es muy romántica. Se trata de un gran amor, romántico y por esto imposible a realizarse entre una pobre prima adoptada por la familia de Efraín, heredero de una gran fortuna, plantaciones de la caña y una gran parte de tierras de la región de Valle del Cauca.

La hacienda está situada en un monte rodeado por plantaciones de la caña. En su cercanía, no hay otros edificios. En toda parte se ven solo las plantaciones que en la luz del sol tropical parecen un mar verde sin orillas.

La casa está rodeada por los canales de agua que en la época impedían el paso de insectos, arañas y serpientes abundantes en este clima tan cálido a la parte de la vivienda. En la parte delantera de la hacienda hay un jardín de rosas en el que la protagonista de la novela, María, recogía las flores frescas y cada mañana las llevaba al cuarto de su amado, Efraín.

Detrás de la casa, cerca de la cocina en la que trabajaban los esclavos de la familia Issaks en esta época tuvo lugar la boda de los empleados, Bruno y Remigia, descrita con muchos detalles en la novela. Es allí donde los novios bailaron al ritmo de los bambucos, tocados por la flauta de la caña, la pandereta y el tambor.

Actualmente, en los billetes colombianos de 50.000 pesos se puede ver la imagen de la hacienda El Paraíso y de su símbolo, un árbol enorme llamado ceiba.

Ropa adecuada para el clima y lugar de la ceremonia

Decidí no perder el tiempo para las búsquedas de un vestido de novia de mis sueños en Polonia y los modelos que he visto en Colombia no me gustaron. Alquilar un vestido usado por otra persona para una ocasión tan especial tampoco me encantaba.

Visité todas las tiendas con ropa de fiesta en Bogotá y al final encontré un modelo de vestido que me gustó, pero desafortunadamente fue… negro. De todas formas, su diseñador, Orlando Daza, se ofreció a prepararme el mismo vestido, pero de color marfil en su taller. El vestido fue muy cómodo, modesto, elegante, romántico y adecuado para el clima y para el paisaje de la hacienda El Paraíso.





 

Mario quiso al principio ponerse una tradicional camisa bordada, la guayabera, usada en Colombia para este tipo de ocasiones o el famoso liqui liqui, un traje de color crema proveniente de los Llanos que usó Gabriel García Márquez para recibir de las manos del rey de Suecia el Premio Nóbel de Literatura. En Bogotá, no pudimos conseguir ni una guayabera bonita y menos un liqui liqui, así que finalmente Mario escogió un traje de lino de color arena hecho a medida en una sastrería de Bogotá donde le prepararon el vestido de posesión al Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, camisa blanca sin corbata y zapatos de cuero beige.









Simbología y colores


La hacienda El Paraíso además de ser un lugar de un gran amor romántico de la protagonista de la novela María, se asocia con el jardín de rosas que María cuidaba con mucho esmero y que quedó conservado hasta hoy en día. Es por esto que en vez de un velo blanco y muy tradicional que cubre la cabeza preferí una corona de rosas. Escogí dos colores de rosas que se componían muy bien con el crema de nuestros vestidos: un rojo envejecido y rosado muy clarito. La corona fue grande, bastante pesada y las rosas, fresquitas.

Además de la corona necesité un ramo idéntico, un gallardete con rosa roja envejecida para Mario y decoraciones de mesa del notario y de la torta. Todo en el mismo estilo.

Aparte de esto, la pequeña Abril, mi pajecita, que entraba como primera desde el jardín de rosas a la hacienda donde nos esperaba Mario, el notario y los invitados, cargaba en las manos un canasto lleno de pétalos de rosas y los echaba al suelo en todo el trayecto.

Los manteles y la tela que cubría las sillas fueron de color crema, dorado y rojo oscuro. Estos detalles podrían parecer insignificantes, pero yo creo que precisamente estas cosas le dan a las ceremonias un ambiente y un encanto inolvidable.








De la tradición polaca conservamos la costumbre de tener: algo viejo, algo nuevo, algo prestado (las pinzas de Anita que sostenían la corona de rosas) y algo azul (la liga) y también la tradición de tirar el ramo que atrapó Olga, la amiga de Mario.

 

 

 






Argollas


Escogimos unas argollas, muy delicadas, delgaditas de oro amarillo cuya moda no pasará tan rápido como la del oro blanco, muy popular en este momento entre los novios. Además, el oro amarillo es uno de los símbolos de Colombia.

La inscripción en las argollas quedó así:

Para Mario: Ewa 9 de marzo de 2007 "El Paraíso"
Y para mí: Mario 9 de marzo de 2007 "El Paraíso"

Música que acompaña la ceremonia

Junto con Mario queríamos invitar a la ceremonia a una amiga muy especial de Mario, Fiorella Goeta, italiana de origen que es directora de un excelente coro juvenil Escolanía de Cali, premiado muchas veces en el país y en el extranjero, que yo hasta ese momento no he escuchado en vivo. Fiorella propuso que el coro nos acompañaría en la boda. Escolanía en el momento del inicio de la ceremonia cantó acompañada por un piano La Marcha de Mendelson y, después durante la ceremonia, presentó de una manera espectacular tres obras en diferentes versiones idiomáticas, dándole con esto a la boda un toque internacional. A mí, me encantó un poema del autor uruguayo, Mario Benedetti, titulado Te quiero adaptado para un canto lírico y conocido como Opus II. La versión cantada por Escolanía fue maravillosa.

Te quiero /Mario Benedetti/

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Para mí fue una sorpresa inmensa cuando al bajarme del carro, vi que en la hacienda me esperaba invitado por Mario el gran grupo de música andina Bandola del que escribí ya en esta página. El grupo Bandola organiza cada año en Sevilla (Valle del Cauca) el famoso Festival Bandola.






Los músicos de Bandola: María Helena (Nena), Rodrigo (el Mono), Óscar (el Negro) y Julián son amigos muy cercanos de Mario, que crearon el grupo hace veinte años y en este momento son el grupo folclórico más representativo de la parte andina de Colombia, conocido e invitado a los festivales de música en todo en mundo. Los amigos de Bandola no solamente vinieron a estar con nosotros sino cantaron y tocaron varias canciones de su amplio repertorio, entre otras: Matrimonio de gatos, Árbol amarillo y Pelagato.

Sorpresa

El papá de Mario nos dio una sorpresa muy linda. Después de nuestro "Sí", pidió la palabra, habló bonito (y sabe y le gusta hablar bien bonito ya que desde hace varios años trabaja como profesor universitario) y mostró a todo el mundo un libro que editó para homenajear nuestra ceremonia, titulado Mario y Ewa en el Paraíso con los fragmentos de la poesía latinoamericana y nuestras fotos.



Luna de miel inmediata

Siempre me ha gustado el final de las bodas en Europa Occidental cuando los recién casados se despiden de los invitados y se van de viaje el mismo día. Hicimos exactamente lo mismo.

Nuestra boda duró en total tres horas y media (de 12h00 a 3h00 p.m.). Inmediatamente después, nos fuimos para el aeropuerto y de Luna de Miel.

Fue una idea excelente.

El tiempo

Es muy difícil prever el tiempo, pero este día el cielo parecía "comprado por nosotros". Con el clima como el de ese día pudimos soñar: el sol que alumbraba las plantaciones de la caña que parecían un enorme mar verde que llegaba hasta el horizonte, unas pequeñas nubecitas blancas y calor, mucho calor…

Fue algo diferente, algo muy original. Nos sentimos muy felices y nuestros invitados salían de la hacienda El Paraíso con lágrimas en los ojos.

Las fotos de la boda están en el álbum privado. Les invito a mirarlas.