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Costumbres de Colombia
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Aquí es mejor nacer como un varón PDF Imprimir E-Mail
viernes, 22 de diciembre de 2006

A pesar de la evolución del tradicional papel sociocultural del hombre, en la familia colombiana, el sexo privilegiado son, sin lugar a dudas, los hombres, mientras las mujeres siguen en las limitaciones por el mero hecho de ser mujeres. En Colombia, definitivamente, es mejor nacer como un varón.

MachismoPor naturaleza desde los principios de la Humanidad, el trato de ambos sexos ha sido muy distinto, como si los hombres y las mujeres provinieran de dos planetas diferentes y fueran condenados a una vida prediseñada, cada uno por su lado.

Históricamente, se consideraba a los hombres y a su masculinidad como la base natural construida a la imagen de Dios. Las mujeres eran sola y exclusivamente su complemento. Los hombres estudiaban, se desarrollaban en temas relacionados con la ciencia, la academia, las estructuras de poder.

Por el contrario, a lo largo de los siglos, a las mujeres se les bloqueaba la posibilidad de estudiar, votar, encerrándolas en áreas restringidas y negándoles el derecho a desarrollarse plenamente como individuos.

Este estado de cosas y la división de las tareas están aún muy visibles en las comunidades indígenas de Colombia, entre ellas en la sociedad de los Guambianos. La cabeza del hogar es siempre el hombre considerado en esta cultura el responsable de los trabajos realizados "con la parte superior del cuerpo y la cabeza" es decir: política, comercio, religión, magia, caza y pesca. La mujer que representa "la parte inferior del cuerpo" y la llamada "cabeza pequeña" se ocupa de la casa y de la educación de los hijos, ayuda al esposo en el trabajo del campo, en la siembra y de cría los animales.

El machismo y una estructura social basada enfocada en el hombre están muy arraigadas en la mentalidad colombiana. Nacer como un varón, es decir como “sexo fuerte” parece ser una bendición para la familia colombiana. Los hombres garantizan la continuidad del apellido y en ellos se depositan todas las realizaciones no cumplidas de los papás. Los padres quieren que sigan sus negocios y las abuelas, como lo estoy observando en mi familia política guardan la esperanza de que el nieto-varón representará por lo menos alguna "buena" profesión, como médico, abogado, o tal vez Presidente de la nación o el primer Papa latinoamericano.

Desde el momento de su nacimiento, el niño varón se convierte en el centro del universo de la familia colombiana y la debilidad no solo de los padres, sino más aún de las madres que en muchos casos resultan ser más machistas que los mismos hombres. Si el niño es el menor, el último en llegar, la debilidad se acentúa más aún. Al niño se lo consiente, se sobreprotege, se cuida excesivamente. El niño crece con muchos privilegios en una sociedad en la que su propia madre sufre las limitaciones.

A pesar de leves cambios en la mentalidad machista, apoyados por los movimientos feministas, carreras llenas de mujeres, nuevas ofertas laborales, etc. vengo observando de que en la sociedad colombiana es mejor nacer como un varón y no como una mujer que siempre está menos privilegiada y la vida que se le vislumbra parece ser más difícil y con más piedras en el camino.

Texto apoyado en el artículo de Guitté Hartog, "De las Ciencias del Hombre a los Estudios sobre Masculinidades, un Camino Sinuoso"

 
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