" />
 
Así es Colombia
        Inicio arrow Así es Colombia arrow Mulas: correos humanos de la droga

Mulas: correos humanos de la droga PDF Imprimir E-Mail
lunes, 27 de febrero de 2006

Cápsulas de cocaínaLas mulas son miles de personas que cada año tratan de pasar la frontera de Colombia con el estómago lleno de la droga. Su nombre viene de los años 70, cuando los narcotraficantes utilizaban estos animales para contrabando de marihuana. El tráfico de cocaína a través de estos llamados correos humanos es incalculable, porque se sabe que por una mula que se detiene, hay otras tantas que logran pasar. Para los narcotraficantes este sistema humano del transporte de la droga es muy efectivo, porque se burla de los perros y de los sistemas de control.

El proceso es siempre igual. Los reclutadores buscan personas sin antecedentes penales para evitar riesgos en los aeropuertos. Últimamente, en Colombia se ha encontrado mulas ancianos, deportistas, enfermos de SIDA. Los puntos estratégicos en la cadena del narcotráfico en Colombia son: Valle del Cauca, Pereira, Armenia, Barranquilla y Bogotá donde se observan los índices más altos del desempleo.

Los traficantes colombianos preparan a sus mulas con días de anticipación. Primero les enseñan a tragar trozos de zanahoria, salchichas y uvas sin masticar para acostumbrar el esófago y evitar vómitos. Dos días antes de viajar la mula tiene que suspender la ingestión de alimentos sólidos y tomar solo caldo de pollo. Más adelante se empaca la cocaína en cápsulas de los dedos de guantes quirúrgicos, con tres capas: dos de guantes y una de papel carbón para despistar los rayos X. Se amarran con seda dental y se sumergen en cera de abejas.

Cápsulas de cocaínaPara que las mulas resistan un viaje de doce o quince horas en avión, los traficantes les aplican un medicamento que retarda los movimientos digestivos y que actúa como tranquilizante. Les recomiendan llevar una bolsa escondida para botar la comida que les dan en el avión y, de esta manera, evitar el ojo avizor de las azafatas, que en ocasiones denuncian a los que no comen.

Aquí es donde empieza el verdadero drama. La mayoría de las mulas son personas de escasos recursos, que nunca antes han tenido posibilidad de viajar en avión a otro país, con poca educación, que escasamente tienen la primaria, personas desesperadas económicamente. Los policías de los aeropuertos los observan con mucho cuidado, miran su manera de caminar, sus gestos, analizan su ropa. Se toman en cuenta también algunas características físicas que permiten averiguar un pasajero que carga la cocaína. Los traficantes escogen para las mulas los vuelos de la madrugada, pensando que los organismos de control podrían tener todavía sueño. Tragar las cápsulas implica un tiempo relativamente largo, de unas tres horas, es decir que las mulas no han podido dormir mucho. Entonces una de las características es que las mulas están cansadas, bostezan y tienen ojos vidriosos.

La policía colombiana detiene en sus aeropuertos un promedio de dos mulas diarias. Como Colombia es un país productor y exportador de grandes cantidades de droga, la policía vigila con especial cuidado los vuelos que salen de aquí para Europa y Estados Unidos. Otro punto clave en la cadena del correo humano de la droga es Chile que sirve de trampolín para blanquear la operación. En muchos casos, las mulas llegan a Chile, allí evacuan “los huevos” y los entregan a un segundo correo. Ese segundo correo vuelve a tragar los mismos huevos y viaja hasta Europa. Allá, entrega el cargamento a un tercer correo y ese vuelve a tragar los huevos y los transporta a los Estados Unidos.

Un humano puede cargar hasta un kilo y medio de droga en su organismo. El límite para botar las cápsulas es de uno a dos días. Cumplido el plazo, el riesgo de muerte aumenta dramáticamente, porque los jugos gástricos comienzan a actuar sobre las cápsulas y la posibilidad de romperlas es muy alta. Una mula colombiana puede ganar entre ocho mil y veinte mil dólares por transportar droga por una sola vez. Las penas por el transporte de la droga en Colombia son de mínimo cinco, seis años de cárcel. En otros países son más severas. En España, las condenas van de cuatro a doce años; en Estados Unidos, de cinco a cincuenta años; en Irak, se aplica la pena de muerte.

CocaínaLo triste de toda esta realidad no es solamente el hecho de la existencia de este tipo de delito sino que con esta imagen de traficante de droga, a cualquier colombiano que viaja por el mundo, se lo toma por mula. Yo misma tuve ya varias veces una experiencia parecida. La mayoría de veces que he viajado de Colombia a Europa, tuve una escala en Caracas. La salida de Bogotá es siempre muy tranquila, el problema empieza en Caracas. Inmediatamente cuando me bajo del avión, sola, sin comer (odio la comida artificial y plástica de los aviones), con mi pasaporte con 5 visas de Colombia, siempre empiezan los problemas. Primero, me pegan en el pasaje aéreo un sticker que me diferencia de otros pasajeros como viajera proveniente de Bogota, es decir país del llamado alto riesgo. Luego, si me va bien, me hacen una requisa a la entrada del avión para Europa y si me va mal, un control personal a solas con la policía. Estas situaciones son muy normales, pero incómodas para cualquier pasajero proveniente de Colombia que lo único malo que ha hecho en la vida es nacer o visitar este país.

El fenómeno de las mulas es una de las realidades más tristes que vive Colombia, porque en su mayoría son personas que nunca han consumido la droga, personas necesitadas, sin otra alternativa, gente engañada, que no conoce a los narcotraficantes que están detrás del negocio. Son personas que exponen sus vidas y más que esto, causan un dolor y la angustia inimaginable a sus familias, terminando junto a sus 10.000 compatriotas en las cárceles de 50 países del mundo con la esperanza de volver algún día a su querida Colombia, a pesar de que ya lo han perdido todo: hijos, esposos, hogar, trabajo y la esperanza del mejor futuro. Terminan en las cárceles donde lo único que reina son vicios, violencia sin límites, corrupción y donde las pasiones más bajas desencadenan indescriptibles comportamientos humanos, donde se compran conciencias, donde la oscuridad y el castigo son el pan de cada día. Donde la esperanza no tiene entrada.

 
< Anterior   Siguiente >







Design by: Astrolabio /

Sobre mí Apuntes de Ewa Kulak Álbum fotográfico de Ewa Kulak Contacto con Ewa Kulak Así es Colombia Costumbres colombianas Lugares en Colombia Personajes colombianos Leyendas colombianas Recetas colombianas Fotografías de Colombia Ir a la Galería Macondo Versión en español Wersja polska