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Costumbres de Colombia
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El paralelismo entre Aracataca y Macondo PDF Imprimir E-Mail
sábado, 03 de diciembre de 2005

Cien años de soledadExiste un lugar en Colombia donde lo maravilloso convive con lo cotidiano: el Caribe de sensuales mulatas y playas de postales, de montañas de picos nevados que se elevan majestuosas a un paso del mar azul, tibio y cristalino. Más allá, en la Guajira, los orgullosos indios se comunican con sus muertos a través de los sueños y en las remotas rancherías se sigue matando por honor. En esta región de la costa Atlántica nació el mago colombiano de la literatura, Gabriel García Márquez.

La verdad es que el trópico y el mundo caribeño tienen sus características propias y el realismo mágico forma parte de su realidad: los colores como los baños de luz, lluvias descomunales, fantasmas, la energía interior de la vida vegetal, humedad y calor que potencian y estimulan.

Aracataca es uno de estos lugares mágicos, un pueblito bananero de la costa atlántica colombiana, sepultado entre las guerras y el progreso, que probablemente nunca habría sido conocido en el mundo si no fuera por el que nació allí, Gabriel García Márquez que en Cien años de soledad lo transformó en Macondo, con las características de su pueblo natal y lo convirtió en uno de los referentes geográficos literarios inolvidables.

“Macondo era […] una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construida a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. José Arcadio Buendía […] había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora del calor. En pocos años, Macondo fue una aldea más ordenada y laboriosa que cualquiera de las conocidas hasta entonces por sus trescientos habitantes. Era en verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto.”

Cien años de soledadSe dice que en la vida de Gabriel García Márquez hubo dos momentos que lo han marcado y que le han servido como inspiración para escribir Cien Años de Soledad. El primero fue cuando después de varios años regresó a su pueblo natal acompañando de su madre para vender el caserón de sus abuelos. Estando al frente de las ruinas de aquella casa grande y muy triste, donde había vivido los primeros años de su vida con una hermana que comía tierra, una abuela que adivinaba el futuro y un abuelo atormentado por la sombra de un hombre al que había tenido que matar en un duelo, sintió por primera vez la necesidad de dejar constancia poética del mundo de su infancia. El segundo momento fue unos trece años más tarde cuando un día de enero de 1965, mientras conducía su automóvil por una carretera de Ciudad de México a Acapulco, sintió una soledad enorme de América Latina y comprendió que había llegado el momento de encerrarse con sus fantasmas y fundar Macondo. Por estas razones, como lo confirma el mismo autor “Es muy difícil encontrar en mis novelas algo que no tenga un anclaje en la realidad”. Su realismo es mágico precisamente, porque es real.

El paralelismo que hay entre Cien Años de Soledad y la historia del pueblo de Aracataca son evidentes:

  • El abuelo de Gabriel García Márquez, al igual que José Arcadio Buendía, fue uno de los fundadores de Aracataca. La novela cuenta que José Arcadio abandonó su pueblo al verse perseguido por el fantasma de Prudencio Aguilar, al que tuvo que matar por un problema de honor. La fundación de Aracataca, tal como Nicolás Márquez se lo contaba a su nieto, era muy parecida. Su abuelo también mató en un duelo a Merardo Pacheco y como consecuencia se vio obligado a emigrar con su familia. Así llegó a Aracataca, el pueblecito donde nueve años más tarde nacería Gabriel García Márquez.

  • Nicolás Márquez era un sobreviviente de las dos guerras civiles que se convirtió en el modelo del coronel Aureliano Buendía que “promovió treinta y dos guerras y las perdió todas. Tuvo diecisiete hijos varones de diecisietes mujeres distintas, que fueron exterminados en una sola noche. Escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento”.

  • Úrsula Iguarán está inspirada en la abuela de Gabo, Tranquilina, que no solo le prestó el apellido a Úrsula, sino, al igual que el personaje, murió ciega y loca.

  • La inmensa y asombrosa casa de los abuelos es la misma casa de la familia Buendía en Macondo.

  • Los padres de García Márquez cuando se casaron, fueron a vivir a Riohacha. Luego él hace mención de este pueblo en su novela, ya que José Arcadio Buendía y su mujer, como también su familia, vivían allí hasta antes del remordimiento de la muerte de Prudencio Aguilar.

Cien años de soledadEste paralelismo tan evidente entre lo que era Aracataca y todas las historias que Gabriel García Márquez como niño había escuchado y guardado con todos los detalles en su mente y en el corazón, dieron el principio a Macondo, la ciudad imaginaria que hoy en día se convirtió en un símbolo de un lugar perdido en el mapa de Colombia, pero reconocido en todo el mundo.

Es por esta no coincidencia de imágenes, hechos, colores y costumbres de Aracataca y Macondo que los habitantes de este pueblo caribeño presentaron al Congreso colombiano una propuesta de cambiar en nombre topográfico de su pueblo por Macondo. El proyecto se está discutiendo en este momento y, según cuentan, es viable, porque allí donde está Aracataca, se encuentra modificado por la imaginación, Macondo.

Todas las imágenes que acompañan este texto provienen de la galería de cuadros de la pintora polaca Sabina Woźnica, titulada Cien años de soledad.
http://www.sabinawoznica.art.pl/

 
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