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Mal de ojo ¿Mito o la búsqueda de lo inexplicado? PDF Imprimir E-Mail
sábado, 01 de octubre de 2005

Creer en la mirada maléfica de algunas personas es una tradición muy antigua. Los ojos constituyen la parte más expresiva del cuerpo. Es por eso, que en varias culturas se considera que los malos sentimientos, que están dentro de un ser humano, salen afuera a través de los ojos. El mal de ojo una enfermedad cultural y uno de los actos mágicos que he encontrado en Colombia.

Esta creencia era conocida ya en el antiguo Egipto, donde el ojo de Horus era el mejor talismán para evitar ser poseído por un mal de ojo. La creencia popular prohibía mirar directamente a los ojos del faraón, que, con su poder divino, podía desmembrar el alma de quien fijaba la mirada en él. En la América precolombina, los Mayas y los Aztecas tenían numerosas formas de protección contra el mal de ojo, como, por ejemplo, masticar los granos de maíz, que había estado antes en la boca de un muerto. Actualmente, en la zona amazónica, cuando el chamán conjura a los demonios, las personas que le acompañan prefieren mirar al suelo, antes de ser maldecidos eternamente.

La creencia en mal de ojo está muy presente hoy en día en Turquía y se conoce como nazar. Los turcos para protegerse contra la enfermedad, utilizan un abalorio en forma de ojo azul de cristal. Según su tradición, el origen del ojo azul se debe a la invasión de los nórdicos, que tenían los ojos claros y echaban mal de ojo.

A Colombia y otros países latinoamericanos esta creencia, adoptada por las tribus indígenas, viene desde España y está relacionada con la dominación árabe de la Península Ibérica. El concepto mal de ojo está relacionado con el hechizo o encantamiento negativo y proviene del término italiano fascinatio (esp. fascinación).

El mal de ojo se transmite a través de la mirada de las mujeres, que casi siempre están menstruando, lo que se podría enlazar con la tradición judeo cristiana de la hembra impura. De acuerdo con la tradición, el poder del mal de ojo lo poseen personas con mucha energía en su mirada y con el físico muy particular, como por ejemplo: jorobadas, bizcas, deformes o sumamente feas.

Según lo que me han contado en Colombia, la enfermedad afecta sobre todo a niños pequeños, pero también a animales e incluso a plantas, con preferencia a las de interior. Los efectos de la enfermedad en niños son: anorexia, desinterés por lo que les rodea, letargo e inmovilidad. De igual manera, esta enfermedad se caracteriza por: un llanto persistente, fiebre, dolor de cabeza, vómito, diarrea de color verde y mal olor.

Según las personas, que vivieron este tipo de casos, la mejor manera de asegurarse de que un niño ha sido víctima del mal de ojo, es midiendo sus dos piernas. Si una de ellas es significativamente más larga que la otra, es indudable que el mal está presente.

Existen tres clases de mal de ojo:

  • Ojo bobo – la persona que lo sufre no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor y permanece en una especie de aislamiento mental.
  • Ojo secador – la víctima pierde cada día una considerable cantidad de peso.
  • No tiene nombre y es el más peligroso de todos. Se dice que al niño “se le ha volteado el cuajo” o “se le ha reventado la hiel” y por eso vomita una sustancia verde. Si el enfermo no recibe una atención rápida y adecuada, puede morir en menos de 24 horas.

Pulsera contra el mal de ojoHay diversos remedios para sanar el aojamiento, desde poner un lazo rojo en la cuna del niño, hasta colgarle en el cuello un pequeño fragmento de papel con unos versos del Evangelio. También, se habla de pulseras de hueso o de coral, que se colocan en la muñeca o en el tobillo de los niños y se compran en los mercados indígenas.

Como subraya Lugardo Álvarez, sociólogo y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle (Colombia): Todos, de alguna manera, somos un poco paranoicos. En nuestra cultura […] sentimos miedo al contacto, a todo aquello que nos pueda tocar o mirar. Por esta razón, nos sentimos movidos a buscar protección.

Desde el punto de vista médico, Jorge García, pediatra, sostiene que los síntomas que se le atribuyen al mal de ojo corresponden, la mayoría de las veces, a un típico caso de gastroenteritis, es decir una inflamación del estómago y de los intestinos debida a diversas causas, entre ellas una infección provocada por virus, gérmenes y parásitos.

Los terapeutas definen el mal de ojo como una enfermedad mental transitoria, en la que se unen las creencias personales con la depresión, apatía y la falta de objetivos en la vida.

La razón de esta creencia es la siguiente. Los médicos manejan un lenguaje científico dentro de una sociedad que no tiene una actitud científica frente a la vida. Por el contrario, presenta una marcada orientación hacia la magia. Es por eso, que las personas, que creen en el mal de ojo, buscan a alguien que les hable en su propio idioma y les de la solución que espera.

A pesar de que no creo en esta enfermedad, lanzada a través de los ojos de las mujeres malas, por si acaso tengo el ojo azul de cristal de Turquía, que hace unos años me regaló mi mamá y cuyo significado acabé de conocer.

 
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