Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/ewakula1/public_html/configuration.php:2) in /home/ewakula1/public_html/includes/joomla.php on line 697

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/ewakula1/public_html/configuration.php:2) in /home/ewakula1/public_html/index.php on line 251

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/ewakula1/public_html/configuration.php:2) in /home/ewakula1/public_html/index.php on line 252

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/ewakula1/public_html/configuration.php:2) in /home/ewakula1/public_html/index.php on line 253

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/ewakula1/public_html/configuration.php:2) in /home/ewakula1/public_html/index.php on line 254

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/ewakula1/public_html/configuration.php:2) in /home/ewakula1/public_html/index.php on line 255
Ewa Kulak " />
 
Personajes de Colombia
        Inicio arrow Personajes arrow Gabriel García Márquez – Nobel de literatura colombiano

Gabriel García Márquez – Nobel de literatura colombiano PDF Imprimir E-Mail
domingo, 06 de febrero de 2005

Gabriel_García_Márquez“Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la del presdigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura.”
/Gabriel García Márquez/

Gabo, como se le denomina cariñosamente en Colombia, nacío el 6 de marzo de 1928 en un pequeño pueblo de la costa atlántica de Colombia, llamado Aracataca como hijo mayor de una familia numerosa de doce hermanos. Su padre, Gabriel Eligio García, fue uno de los inmigrantes que, con la fiebre del banano, llegaron a Aracataca al principio del siglo XX. Su madre, Luisa Santiaga Márquez, pertenecía en cambio a una de las familias eminentes del lugar, era hija del coronel que no miraba con buenos ojos los amores de su hija con uno de los aventureros de la hojarasca (como se llamaba despectivamente a los inmigrantes) que desempeñaba el humilde oficio de telegrafista.

Cien años de soledadLos recuerdos de su familia y de su infancia pasada en la casa de los abuelos influyeron en el estilo de sus novelas. Su abuelo como el prototipo del patriarca familiar, su abuela como la típica “mamá grande” civilizadora y la convivencia de lo natural con lo mágico aparecen en varias de sus obras. El parecido entre algunas circunstancias biográficas de Gabriel García Márquez con algunos elementos de su gran libro Cien años de soledad resultan evidentes. Su abuelo, como José Arcadio Buendía, abandonó su pueblo, cruzó la cordillera y junto con sus compañeros fue uno de los fundadores de Aracataca; Úrsula Iguarán de Cien años de soledad se inspira en la abuela de García Márquez, Tranquilina, que no solo presta su apellido a Úrsula, sino que, al igual que el personaje muere ciega y loca; la inmensa y asombrosa casa de los abuelos la reencotraremos en mansiones de su mundo narrativo, etc. García Márquez así describe la casa de sus abuelos: “En cada rincón había muertos y memorias, y después de las seis de la tarde la casa era intransitable. Era un mundo prodigioso de terror (...) En esa casa había un cuarto desocupado donde había muerto la tía Petra. Había un cuarto donde había muerto el tío Lázaro. Entonces, de noche no se podía caminar en esa casa porque había más muertos que vivos”.

Gabriel_García_MárquezEn el año 1947, Gabriel García Márquez se instala en Bogotá donde empieza a estudiar derecho. Sus impresiones de Bogotá no son muy buenas, sobre todo los cachacos “que siempre andaban de negro, parados ahí con paraguas y sombreros de coco y bigotes”. La capital le parece “gris, yerta y asfixiante”. La vida la está pasando con mucha determinación y encanto: ron, cigarillos, burdeles en todas las ciudades de Colombia y su gran pasión, lectura de la literatura clásica y de la poesía. Sin comida ni descanso. Nunca llega a graduarse en derecho, porque según confiesa, “me aburría a morir esa carrera”. En Bogotá empieza a escribir, para el periódico El Espectador y otras revistas.

En enero de 1965 empieza a escribir su novela más popular sobre el mundo caribeño, desmesurado y fantástico de Macondo que en realidad era el nombre de una de las fincas bananeras de la costa colombiana. El libro aparece en junio de 1967 y desde el primer día es un éxito por el que en el año 1982 Gabriel García Márquez obtiene el Premio Nobel de literatura. En la ceremonia, viste con una guayabera caribeña blanca y lleva en la mano un rosa amarilla, símbolo de Colombia y su amuleto personal. Su discurso de agradecimiento a la Academia Sueca es un canto de amor a América Latina y Colombia.

Algunos de sus amigos destacan que Gabo es muy vanidoso, otros sostienen que, a pesar de la fama, este “colombiano universal” toda la vida sigue siendo el mismo caribeño supersticioso de antaño que conserva el gusto por los vallenatos, el cine, la música francesa, las mujeres y el buen vino.

GaboFragmento de la novela de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán.

Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. “Las cosas tienen vida propia —pregonaba el gitano con áspero acento—, todo es cuestión de despertarles el ánima.”

José Arcadio Buendía, cuya desaforada imaginación iba siempre más lejos que la magia, pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra. Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: “Para eso no sirve.” Pero José Arcadio Buendía no creía en aquél tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados...

Exploró palmo a palmo la región, inclusive el fondo del río, arrastrando en voz alta el conjuro de Melquíades. Lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo XV con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras...

 
< Anterior   Siguiente >







Design by: Astrolabio /

Sobre mí Apuntes de Ewa Kulak Álbum fotográfico de Ewa Kulak Contacto con Ewa Kulak Así es Colombia Costumbres colombianas Lugares en Colombia Personajes colombianos Leyendas colombianas Recetas colombianas Fotografías de Colombia Ir a la Galería Macondo Versión en español Wersja polska